El Bypass Espiritual: Cómo huir de los Problemas en Nombre de la Espiritualidad

Estás en una fiesta y te encuentras con un viejo amigo al que no ves desde hace años. Después de la típica charla sobre la vida y el trabajo, ahondas un poco en la conversación y le comentas que has estado lidiando con mucho estrés y ansiedad últimamente. Le has abierto tu corazón para aliviar un poco el peso que sientes, pero su respuesta, sin embargo, dista mucho de la que esperabas. En lugar de ofrecerte su apoyo y consejo, te suelta: «Solo necesitas elevar tu vibración y todo se resolverá.»

Esto es un ejemplo clásico de lo que se conoce como bypass espiritual. Pero, ¿qué es exactamente este concepto y por qué es importante que lo tomemos en consideración?

¿Qué es el Bypass Espiritual?

El bypass espiritual es una tendencia a usar ideas y prácticas espirituales para evitar enfrentar problemas emocionales, psicológicos o interpersonales. En lugar de lidiar con el dolor, la tristeza o la ansiedad de manera directa, afrontando sus causas y ofreciendo las soluciones que realmente funcionan, muchas veces recurren a frases inspiradoras, meditaciones o rituales espirituales que no están siendo utilizados en el momento adecuado y con la intención adecuada, sino con el solo propósito de evadirse de esas emociones incómodas.

Un Ejemplo Común: La Meditación Como Fuga

Pensemos en Marta. Marta ha estado transitado por una ruptura difícil y está experimentando una tristeza pegadiza y opresiva. Marta, en lugar de permitirse sentir esa tristeza y trabajarla adecuadamente, decide gastar horas y horas meditando y asistiendo a retiros espirituales en los que encuentra un cierto alivio de su dolor. La meditación es una herramienta maravillosa para encontrar paz interior, pero en el caso de Marta, no resultará efectiva, pues las causas del dolor que está experimentando siguen ahí, su pensamiento vuelve una y otra vez al mismo punto, pues hay un trabajo imprescindible que aún no ha abordado. Está evitando sentir dolor y huyendo de él.

Marta está haciendo un bypass espiritual. Lo que nos rompe no es el dolor en sí, sino todo aquello que hacemos para evitar confrontarlo.

El bypass espiritual tiene consecuencias.

  1. Freno del Crecimiento Personal: Cuando evitamos nuestras emociones difíciles, también evitamos la oportunidad de crecer y aprender de ellas. Enfrentar el dolor y la tristeza puede ser una parte crucial del crecimiento personal.
  2. Relaciones Superficiales: Las respuestas del tipo «solo necesitas pensar positivamente» pueden hacer que las personas que buscan apoyo se sientan incomprendidas y solas. En lugar de construir conexiones profundas y significativas, nos quedamos en la superficie.
  3. Autoengaño: Creer que estamos bien simplemente porque estamos practicando ejercicios espirituales puede ser una forma de autoengaño. No estamos realmente resolviendo nuestros problemas, solo los estamos ocultando bajo una capa de positividad forzada.

Cómo Evitar el Bypass Espiritual

  1. Reconoce tus Emociones: Averigua qué sientes realmente. Si estás triste, está bien llorar. Si estás enojado, lo normal será que sientas rabia. Reconocer y aceptar nuestras emociones es el primer paso para lidiar con ellas de manera saludable y para poder realizar los cambios necesarios que nos conduzcan a la superación del conflicto que las originan.
  2. Busca Ayuda: No hay nada de malo en buscar la ayuda de un terapeuta o consejero. Estos profesionales están capacitados para ayudarte a enfrentar y trabajar a través de tus problemas de una manera constructiva.
  3. Equilíbrate en la Práctica Espiritual: La espiritualidad es una parte importante de nuestra vida, pero no es una herramienta para evitar problemas. Usa tus prácticas espirituales para crecer, pero no evites el trabajo psicológico y emocional imprescindible si es que has de recorrer un sendero espiritual.

Conclusión

La espiritualidad es una fuente invalorable de consuelo y guía, pero debemos ser cautelosos para evitar utilizarla como una vía de escape, o para eludir los desafíos de la vida. El bypass espiritual, aunque nazca de la mejor intención, a veces nos impide afrontar de frente los problemas, impidiendo su resolución y atándonos a ellos durante años.

La próxima vez que sientas la tentación de observar el problema de un amigo desde una perspectiva superficial y aconsejarle «solo piensa positivamente», tómate un momento para reflexionar y profundizar verdaderamente en lo que te está contando. Intenta comprender que sus palabras solo son la punta de un iceberg que está estratificado de tal forma que ni él ni tú podéis ver la totalidad de lo que está sucediendo. Por eso, invítalo a ir más allá, a adentrarse, mejor si es con ayuda profesional, en ese laberinto que es nuestra psique, ir aún más alá y entrar en las verdaderas causas de nuestro sufrimiento. Entonces, sí será el momento de recomendarle una práctica espiritual, sanadora desde su verdadera fuente, luminosa y fuente de una perfecta paz interior. Y si realmente deseas ayudarle, sana con él, regálale tu experiencia para que pueda contemplar el camino que ya has recorrido tú. Y si no has recorrido ese camino, mejor regálale tu silencio, sé humilde y reconoce que no tienes nada que ofrecerle. Es aquí donde ciertamente se encuentra la verdadera compasión.

Así pues, ten presente no utilizar la espiritualidad como un instrumento, sino como un camino, como un centro del que se despliegan senderos que se ramifican hasta formar ese majestuoso árbol que es tu vida.

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