Hatha-yoga-
Fuerza, respiración, armonía y concentración.

El Hatha yoga se originó en la India antigua, siendo mencionado por primera vez en textos clásicos de yoga como el "Hatha Yoga Pradipika", escrito en el siglo XV por el yogui Swatmarama. Sin embargo, las raíces del Hatha yoga se remontan a tradiciones más antiguas, como el yoga Tantra y los textos védicos, que datan de hace miles de años. El Hatha yoga se desarrolló como una práctica física y espiritual destinada a preparar el cuerpo y la mente para la meditación y la búsqueda de la iluminación espiritual.

La idea

El Hatha-yoga es una disciplina de fuerza, que busca el equilibrio de nuestras polaridades internas. "Ha" significa "sol" y representa la energía consciente, masculina, activa. "Tha", significa "luna", femenina, creativa, expresiva. El equilibrio de esta dualidad solar y lunar, acción, relajación, nos lleva a la calma y a un profundo bienestar.

¿A quién va dirigido?

Cualquier persona puede practicarlo, si bien se beneficiarán más de la práctica y les resultará más atractiva a aquellos que buscan la interiorización. Las asanas se realizan de manera estática y meditativa. Se busca fortalecer el cuerpo, ampliar sus límites, dotándolo de mayor flexibilidad, y preparar la mente para una práctica meditativa profunda y fructífera.

¿Cómo es una clase de hatha-yoga?

Las clases de hatha-yoga suelen comenzar con un periodo de interiorización en una postura cómoda. Le sigue un calentamiento que prepara al cuerpo para la secuencia de asanas que formarán el núcleo de la sesión. La respiración consciente y concentración son indispensables. Le puede seguir la practica de pranayamas, que prepara la mente para la no dispersión. Finalmente se culmina con la meditación, el verdadero objetivo de toda la práctica.

Evitando la dispersión

El mayor beneficio que obtendremos de la práctica de hatha-yoga es que nos permite, de una manera agradable, llevar la mente a un estado en el que es posible que surja la meditación. El esfuerzo, el equilibrio, poner el cuerpo en su frontera de flexibilidad, permiten la dirección consciente de la atención a la postura corporal; lo que lleva a la mente a abstraerse del ajetreo y las distracciones a las que está sometida.

El resultado

Una abstracción profunda: el hatha-yoga nos conduce a un estado de calma profunda, un respiro para nuestro Ser, en el que podemos descubrir nuestra verdadera razón de existir. 

Los beneficios físicos son muy notables, pues se practica la fuerza y la flexibilidad, lo que resulta en una ampliación clara de nuestras fronteras corporales y en un mayor disfrute de la vida.

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